Obsolescencia y Caos Digital: El Colapso de la Infraestructura de ONPE que Pone en Jaque la Transparencia Electoral 2026
ONPE: Lo que el pasado 12 de abril parecía un simple ‘error logístico’, hoy se revela como una crisis tecnológica sin precedentes.
A medida que la Fiscalía profundiza en las entrañas de la ONPE, surge una pregunta que estremece al país: ¿Fue la caída del sistema una fatalidad o un diseño? Hoy, en nuestra unidad de investigación, desgranamos los fallos de hardware y software que pusieron en jaque nuestra democracia. La tragedia estaba anunciada. Documentos de la Contraloría revelan que un año antes de las elecciones, se advirtió que más de 77 mil equipos informáticos de la ONPE estaban inoperativos.
Almacenes sin seguridad, procesadores dañados por el clima y una falta de mantenimiento crónica fueron el caldo de cultivo. Mientras el presupuesto se diluía, el hardware que debía custodiar nuestro voto se convertía en chatarra tecnológica en galpones de Lurín. Pero el problema no solo fue físico. El día de la votación, la llamada Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE) se convirtió en un laberinto sin salida.
Miembros de mesa en todo Lima reportaron bloqueos sistemáticos: códigos de acceso que no funcionaban, impresoras sin tinta y una conectividad inexistente que obligó a miles a regresar al conteo manual a altas horas de la noche. ¿Cómo es que un sistema que costó millones falló en lo más básico: encenderse? Hoy, la Fiscalía ha ordenado un peritaje informático integral a computadoras y servidores de la entidad.
Las denuncias de Rafael López Aliaga sobre una presunta manipulación del software en distritos estratégicos han escalado a nivel judicial. No se trata solo de mesas que no abrieron; se investiga si el software permitió alteraciones en el ingreso de actas en Magdalena y San Juan de Miraflores, puntos clave donde la diferencia de votos es hoy de apenas unos miles.
Ante el fracaso del STAE, la ONPE ya ha anunciado que no usará este sistema en la segunda vuelta de junio. Una rendición tecnológica que deja un sabor amargo. Los observadores internacionales exigen una auditoría externa inmediata antes de que volvamos a las urnas. La legitimidad del próximo presidente del Perú pende de un hilo que se rompió en un servidor. La tecnología debía darnos certeza, pero nos ha dejado dudas. El peritaje fiscal será la última palabra para saber si estamos ante una incapacidad administrativa o un fraude digital. Continuaremos con más revelaciones.



























































































