448 Mil Kits Escolares Abandonados en Lurín (Minedu) Mientras el Populismo (Políticos) se Enriquece
Minedu: Lo que van a ver hoy no es solo un fallo administrativo, es una bofetada directa a la realidad de miles de niños en el Perú profundo.
La Contraloría ha desenterrado un verdadero monumento a la indolencia en unos almacenes de Minedu en Lurín. Más de 448 mil kits escolares, mochilas, buzos y abrigos que debieron entregarse hace meses para combatir el friaje, están allí tirados, acumulando polvo y telarañas. El motivo oficial es vergonzoso: el Estado calculó mal el flete del transporte. Presupuestaron 16 millones de soles cuando se necesitaban 33 millones. Y mientras los burócratas debaten qué papel firmar, el año escolar avanza y los escolares de las zonas más pobres siguen desprotegidos.
Las imágenes de la fiscalización fiscal son indignantes. Cajas y cajas apiladas hasta el techo. Estamos hablando de material destinado a más de siete mil colegios públicos en 20 regiones. Lo más grave es que el 80% de este desabastecimiento se concentra en Cajamarca y Loreto, seguidos por Amazonas, San Martín y Ucayali. Regiones históricamente olvidadas donde un cuaderno, un lápiz o un abrigo marcan la diferencia entre ir a la escuela o abandonar los estudios.
Compraron los materiales para la foto, para cumplir con el proveedor, pero se olvidaron de lo más importante: hacerlos llegar a quienes los necesitan. Y aquí es donde pasamos de la negligencia técnica a la descomposición moral de nuestra clase política. Este hallazgo desnuda, una vez más, la tremenda hipocresía de quienes nos gobiernan. En cada campaña electoral, el guion se repite con una fidelidad que ya resulta asquerosa. Se suben a las tarimas, se ponen el traje típico, se quiebran la voz y se llenan la boca gritando que son «los hijos del pueblo», que vienen desde abajo y que van a «gobernar para el pueblo».
Utilizan la pobreza como si fuera una mercancía electoral, un trampolín para capturar el poder. Pero miren la realidad. Una vez que se instalan en los ministerios, en el Congreso o en las direcciones estatales, ese «pueblo» del que tanto hablaban pasa a ser invisibilizado. Los autoproclamados «hijos del pueblo» se transforman rápidamente en los nuevos ricos a costa del dinero público. Para ellos sí hay sueldos blindados, consultorías a dedo, camionetas del año y gollerías. Mientras tanto, los verdaderos hijos del pueblo, los niños de la sierra y de la selva, tienen que estudiar pasando frío y sin herramientas básicas porque estos malos funcionarios no pueden coordinar un bendito traslado de carga.
La corrupción en el Perú no solo se mide en los maletines de dinero que se llevan los delincuentes de cuello blanco; se mide en el futuro que le roban a estos niños. Es hora de dejar de escuchar los discursos emotivos y empezar a mirar los almacenes. Ahí, entre el polvo de Lurín, está la verdadera radiografía de nuestras autoridades: promesas empaquetadas para ellos, y olvido sistemático para los de abajo. Estaremos siguiendo este caso para ver el final. síguenos en nuestro Portal CS TIC TV, para más noticias.
El agradecimiento a panamerica televison, RPP y exitosa por las imágenes difundidas en este noticiero





























































































